Hablemos de actualidad o a lo mejor ya no lo es tanto teniendo en cuenta a la velocidad que pasan las cosas por aquí, por allí, por el mundo en general.
Hace días, muy pocos, una persona cárnica ha sido capaz de correr muy por debajo de 2h en una maratón oficial, ¿Muy por debajo de 2h? ¿Estoy quizá exagerando? el que piense que 30” no es mucho es que no ha corrido nunca un maratón, tengo un amigo que intentó bajar de 3h un año en Valencia y no lo consiguió por tan sólo 2” y no será porque no lo intentó dándolo todo en los últimos kilómetros, pero bueno eso es otro tema y casi otro deporte.
No voy a hablar del récord del mundo de Sebastian Sawe, algo absolutamente increíble y de lo que se ha vertido ya un Támesis de tinta por lo menos, sino del valor y de la importancia del tiempo y de las marcas de los otros dos compañeros del podio, Yomif Kejelcha (ETI) y Jacob Kiplimo (UGA), el primero también rompiendo la mítica barrera de las 2h y el segundo, con 2:00:28 aún por debajo del récord del mundo anterior.
El etíope un debutante en la distancia consiguió, por supuesto el mejor registro de un debutante en una maratón aunque tuvo en su haber el récord del mundo de media por lo que tampoco era un desconocido; Kiplimo ha sido varias veces campeón del mundo de campo a través y seguro que alguna vez en su vida había soñado con batir el mejor tiempo mundial de una maratón, no sé si también Yomif Kejelcha tuvo alguna vez ese sueño contando con que sería su primera presencia en la distancia de Filípides, pero a lo que quiero llegar es a reconocer el mérito, el trabajo y el valor de dos atletas enormes con dos marcas estratosféricas que han tenido el honor de correr la maratón más rápida de la historia pero sin el premio, sin los laureles del ganador. Esta es la grandeza del deporte más democrático del mundo.
30/04/2026 Pódcast TRAIL RUN #128
Foto: @yomif_kejelcha

